Alejandro Narváez Liceras(*)

Si Perú fuera un estudiante, llevaría 15 años jalado desde cuando se iniciaron las pruebas PISA en 2000, pues se ubica en los últimos puestos de la lista de los 72 países evaluados en  2015. Así queda retratado en el Informe PISA, la prueba internacional de aptitudes más reconocida del mundo, de la que acaba de salir una nueva entrega. Cabe señalar que de los 72 países examinados, tres fueron excluidos de los resultados finales por razones técnicas.

El último informe, con datos de 2015, recoge esa imagen de un país que, si bien tuvo una leve mejora en los últimos tres años, aún no logra salir del pozo de los países más atrasados en calidad  educativa. De los 69 países con evaluación válida, el Perú ocupa el puesto 63 en ciencias, 62 en comprensión lectora y 61 en matemáticas. En 2012 se ubicó en el último lugar de 65 países examinados, y en 2009 en el penúltimo. De los nueve países de América Latina que participaron en la última evaluación, nuestro país se ubica en el penúltimo lugar, solo por encima de República Dominicana.

 

 

El Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA por sus siglas en inglés) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) es un examen que trata de medir no lo que los alumnos saben de distintos cursos, sino cómo usan los conocimientos adquiridos en contextos desconocidos, tanto dentro como fuera de sus aulas. Pero ¿cómo se organiza la prueba PISA? La OCDE contrata a diversas organizaciones expertas en evaluación para que diseñen y elaboren las pruebas y cuestionarios. Así mismo,  cada país participante es responsable de adoptarlos y de aplicarlos a sus estudiantes de acuerdo con los protocolos establecidos por la propia OCDE.

En el Perú, la Unidad de Medición de Calidad Educativa (UMCE) del Ministerio de Educación es la encargada de llevar a cabo la prueba PISA. Por otro lado, los colegios seleccionados son entrenados con anticipación exclusivamente en ciencias, en comprensión lectora y en matemáticas, dejando de lado otras asignaturas por igual importantes en la formación de los estudiantes. Quiero decir, que la evaluación PISA no es inopinada, ni tan aleatoria como se cree; por tanto, los resultados podrían ser aún peores de los que presenta el informe. Es verdad, para mejorar hay que medir, pero si la medición está mal hecha, las decisiones pueden ser fatales.

Un vez más, los alumnos de 15 y 16 años de los países asiáticos (Singapur, Japón, Taiwán, China), vuelven a liderar el ranking mundial PISA 2015. Cuando se comparan con otros países como Perú, cuyos alumnos ocupan los últimos lugares del ranking, los asiáticos  están seis o siete años más adelantados. Cómo se explica esto, mejor dicho, ¿cuál es el secreto del éxito de la educación oriental? ¿Es que los chinos son más inteligentes que los peruanos? Para el profesor Zhu Xiaohu, del Instituto Internacional de Educación de la Universidad Normal de Shanghái, tres son las claves: el profesor, la disciplina en el aula y el respeto a la familia; finalmente, añade, trabajo duro más que la inteligencia.

En conclusión, según las cifras oficiales PISA 2015 presentadas con bombos y platillos por el Ministerio de Educación, hemos avanzado un poquito, pero seguimos siendo un país mediocre en educación. El resultado del examen PISA ejecutado por la UMCE no es tan fiable por la forma como fue llevada a cabo y, por último, el secreto del éxito oriental está en el profesor que se forma en las universidades, así como en la disciplina y el trabajo duro de los  estudiantes.

(*)  Este artículo fue publicado en diciembre del 2016.

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