Sabemos, gracias a los informes PISA y otros estudios similares, que el nivel educativo de nuestros  estudiantes, tanto  de primaria como secundaria, se sitúa entre los últimos puestos de los países evaluados por  la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en materias que se consideran básicas para su maduración intelectual, en particular matemáticas, ciencia  y comprensión lectora. La semana pasada (10-2-2016), la OCDE publicó un nuevo informe centrado en los estudiantes de bajo rendimiento según la última evaluación a la fecha (PISA 2012), donde Perú se sitúa como el país con mayor porcentaje de estudiantes de 15 años que no alcanza el nivel básico establecido por la OCDE tanto en lectura (60 %) como en ciencia (68.5%) y matemáticas (74.6%), sólo por detrás de Indonesia.

 

¿Qué se entiende como “estudiante de bajo rendimiento”? Básicamente, son aquellos que no alcanzan el nivel 2 en las áreas de matemáticas, lectura y ciencia, el “considerado como el nivel básico de conocimiento que se requiere para participar plenamente en una sociedad moderna”. Por lo general, pueden responder preguntas sencillas, “pero no pueden enfrentarse a la resolución de problemas que requieran razonamientos complejos.

 

En el ranking mundial de educación, de los 64 países  que forman parte del informe PISA  2012, China, Singapur, Corea del Sur, Vietnam, Finlandia, Japón,  Canadá y Polonia están en las mejores ubicaciones  en las tres áreas estudiadas, con menos o alrededor de un 10% de alumnos sin el nivel mínimo. En educación no hay milagros ni enigmas. Hay buenas y malas formas de hacer las cosas. Estos países saben hacer las cosas bien.

 

Como señala el Informe, el bajo rendimiento en la escuela tiene consecuencias nefastas a largo plazo tanto para los individuos como para el país. De hecho, para los países con rentas medias-bajas, el valor actual de las futuras ganancias económicas derivadas de lograr que todos los alumnos de 15 años alcanzaran al menos el nivel de rendimiento básico de PISA sería de 13 veces su PBI actual, generando un crecimiento promedio del PBI del 28% en los próximos 80 años. En otras palabras, cualquier costo derivado de abordar el problema del bajo rendimiento escolar sería minúsculo en comparación con las ganancias que se obtendrían.

 

Después de 15 años de bonanza económica, en teoría el Perú debería haber mejorado algo.  Nada de eso ha pasado. Hay quienes dicen que la educación de nuestros mayores era mejor y no les falta razón.  Digan lo que digan, el sistema educativo actual ha fracasado rotundamente. Equidad educativa, más inversión en educación, es puro bla-bla-bla. Los resultados del informe PISA son lapidarios. Los factores que determinan por qué fracasan los estudiantes peruanos son muchos, siendo la malas políticas educativas,  la pobreza y las diversas formas de exclusión social los más importantes.

Como dice el refrán,  “a grandes males grandes remedios”.  El cambio radical  del modelo  educativo actual es imperativo. El cambio sólo es posible, con gobiernos que tengan decidida voluntad política para ello. De no ser así, perderemos el tren de la sociedad del conocimiento. Termino diciendo, sólo más y mejor educación  salvará al Perú.

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