art invertirbolsaUna buena información es la base de cualquier decisión para invertir en Bolsa. Según los analista financieros, las ganancias (o plusvalías)  de la Bolsa de Valores de Lima (BVL) en este año estaría entre el 15% y el 20%, a diferencia del 2013, que reportó una pérdida de 23.6%, el peor desempeño no solo entre las bolsas de Latinoamérica sino también en el ámbito mundial. No obstante, para alcanzar tales  ganancias, el Producto Bruto Interno (PBI) debe expandirse en torno al 5% (BCR y INEI estiman un 5,5%).  Las acciones mineras serían las de mayor crecimiento de hasta 20%, mientras  que las no mineras subirían  al  12 %.


Dice la leyenda que los más sabios y veteranos inversores de la bolsa de Nueva York aconsejaban a los novatos que entraban a trabajar en sus compañías de inversión que antes de realizar cualquier operación de compra o venta en la Bolsa, tuviesen siempre en cuenta esta máxima: “Los árboles nunca crecen hasta el cielo”. La experiencia es madre de la ciencia y es un hecho irrefutable que la rentabilidad de un activo financiero (acciones, bonos, papeles comerciales, etc.) no pueden subir hasta el infinito. Si a usted le han hecho creer que todas las acciones siempre suben a largo plazo y que precio bajo es siempre sinónimo de barato no olvide nunca lo que dijo el filósofo griego Anaxágoras: “Si me engañas una vez la culpa es tuya pero si me engañas dos veces la culpa ya es mía”.


Si conoces cuales son,  las reglas básicas que debes tener en cuenta antes de invertir en la Bolsa, estoy seguro que podrá comportarse mucho mejor a la hora de tomar sus propias decisiones financieras y no dejarse engañar tan fácilmente. Quien quiera adentrarse en este negocio o quienes ya lo han hecho, deben al menos no perder de vista las siguientes recomendaciones:


1. Ni la ignorancia ni la soberbia son buenas compañeras de viaje de un inversor. La Bolsa  de Valores no tiene ningún tipo de compasión –no tiene corazón- con aquellos inversores que no saben lo que hacen y compran activos financieros sin entender que están comprando. Tampoco tienen ningún tipo de piedad con aquellos que se creen el “sabelotodo”, pensando que son más inteligentes que el mercado, y le faltan al respeto. Unos y otros son los mejores candidatos a que las bolsas se queden con su dinero.


2. Una de las claves del éxito es adquirir una sólida cultura financiera. De la misma forma que alguien estudia una carrera universitaria o un grado de formación profesional para convertirse en un experto en su profesión, con las bolsas de valores ocurre exactamente igual. La recompensa final es muy grande porque como dijo Benjamín Franklin: “la inversión en conocimiento siempre paga el mejor interés”. De otra manera, en el aprendizaje de  invertir en Bolsa, al igual que ocurre con las dietas o el ejercicio físico, la constancia es esencial. Como dijo el poeta romano Ovidio: “La gota de agua perfora la roca no por su fuerza, sino por su constancia”.


3. El objetivo principal de todo buen inversor es obtener una buena rentabilidad a su capital y para ello tiene que ayudarse de las tres “grandes aliadas” de la inversión: la disciplina en su operativa, la paciencia en la espera de buenas oportunidades para invertir y, sobre todo, grandes dosis de humildad porque nunca hay que infravalorar los riesgos que hay dentro del “Señor Mercado”.


4. Siempre tiene que poner un límite a sus pérdidas y sin ningún tipo de excusa. Recordemos una de las frases más emblemáticas del gran inversor Warren Buffett: “Si estamos dentro de un hoyo dejemos de cavar porque cuanto más cavemos más difícil será salir del hoyo”. 

5. Una de las lecciones más difíciles que debe aprender y  asimilar, es que la Bolsa de Valores no le debe nada y ni siquiera le conoce. Por ello, como  dice esta regla, no acuda a la Bolsa buscando una justicia universal o para suplir carencias afectivas que tenga en su vida.


6.  Última regla quizás, la más importante de todas. Para evitar decisiones erróneas y convertirse en  un buen inversor no tiene que ser esclavos de sus propias emociones. Las emociones más devastadoras y dañinas para un inversor en Bolsa son: la avaricia y su hija mayor la euforia; así como el miedo y su hijo mayor el pánico. Si se deja guiar por ellos nunca será un buen inversor y tenga por seguro que perderá mucho dinero porque como dijo Benjamín Graham: “Las personas que no pueden controlar sus emociones e instintos, sirven de muy poco o no sirven para invertir[1]”.

[1] Véase el libro “El Inversor Inteligente” de Benjamín Graham (2011).

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