Los resultados del informe PISA 2015 sobre conocimientos financieros que elabora la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), cuyos resultados se presentaron el 25 de mayo último, ratifican que el Perú no solo tiene graves problemas con la educación en general, sino también con la educación financiera. Entre las conclusiones que arrojan las evaluaciones sobre las habilidades financieras de los estudiantes peruanos de 15 años, figuran datos extremadamente preocupantes y difíciles de entender, como el hecho de que el 48,2% de los examinados tenga problemas para reconocer una factura, no entienda el significado de la tasa de interés, ni pueda identificar productos y términos  financieros. Sólo el 1% demostró un destacado nivel en la materia.

 

El sistema educativo peruano incorporó el curso Desarrollo y Economía en los planes de estudios del 2004 y del 2009, desde el primero hasta el quinto grado de secundaria, pero con contenidos carentes de temas financieros. Si bien el plan curricular del 2016 introduce temas de finanzas en el curso Gestión Responsable de Recursos Económicos, aquellos no son los adecuados para alcanzar las competencias mínimas que debieran tener nuestros adolescentes en materia financiera. El contenido del curso debería estar orientado a mejorar su cultura financiera, a fin de que los alumnos estén en condiciones de afrontar con suficiente confianza el contexto financiero que se vive, esto es, que tengan conocimientos básicos que les ayude a “separar el grano de la paja” en sus decisiones financieras.

Dicen que una vez le preguntaron al viejo A. Einstein, premio Nobel de Física en 1921, cuál era la fuerza más poderosa del universo, a lo que él respondió: “el interés compuesto”. Sin embargo, la inmensa mayoría de la gente no sabe cómo funciona el interés compuesto, ni las consecuencias de endeudarse más de lo debido, ni la necesidad de diversificar inversiones o de “poner los huevos en distintas canastas”, tampoco saben planificar el ahorro para la jubilación o para imprevistos.

¿Por qué deberíamos tener más cultura financiera? La vida está llena de decisiones con trascendencia financiera (la educación de la familia, la compra de una vivienda, la adquisición de un carro, la jubilación, la inversión en un negocio, etc.

y es importante que los ciudadanos sean conscientes de sus consecuencias y sepan valorarlas correctamente. Hoy en día, prácticamente la totalidad de las decisiones importantes en la vida de una persona tienen un componente financiero que afecta no sólo al individuo que las toma, sino también a su entorno personal y familiar. Por otro lado, la desregulación y la progresiva complejidad de los mercados financieros, de las relaciones entre los individuos y los bancos y de los propios productos y servicios financieros, el desarrollo de la ingeniería financiera, el dinero electrónico, etc., han puesto de relieve la creciente necesidad de prestar mayor atención a la educación financiera de los ciudadanos consumidores y demandantes, actuales o potenciales, de tales productos y servicios.

Además de estas acuciantes necesidades, el hecho de que la población peruana envejezca y que la esperanza de vida sea cada vez mayor, unido a la escasa cultura de ahorro que se tiene, agravará el problema del financiamiento de las jubilaciones en el futuro. Un estudio reciente del BID (2016) revela que solo el 16,4% de la población adulta de América Latina y el Caribe coloca sus ahorros en entidades financieras formales (50% en países desarrollados). Del 33% de hogares peruanos encuestados  que declaran ahorrar en 2013, el 70% lo hacen de manera informal a través de la familia, los amigos, grupos de ahorristas (panderos) o préstamos a terceros. En una economía el ahorro es clave para el desarrollode un país.

Una sociedad no puede ser plenamente libre ni responsable sin un salto cualitativo hacia la llamada “alfabetización financiera”, según la OCDE (2005). La educación financiera provee información y conocimientos, desarrolla las habilidades necesarias para evaluar los riesgos y las oportunidades financieras, y ayuda a tomar las mejores decisiones.El mayor aporte al debate sobre estas cuestiones ha venido de la mano de las iniciativas internacionales. Especialmente significativos han sido y son los esfuerzos de la propia OCDE al que aspiramos pertenecer, seguida de organismos multilaterales como el FMI, BM, BID, CAF, G-20, etc., que de un modo u otro están ligados al reto que supone mejorar la cultura financiera de los ciudadanos, tanto para su propio beneficio como para la sostenibilidad del sistema financiero.

Si los gobiernos fueran conscientes de cuánta pobreza y sufrimiento material podríamos ahorrarnos, no repararían en medios para promover la cultura financiera desde la escuela. En ese sentido, la educación financiera puede convertirse en un complemento importante de la inclusión financiera real y de lucha contra la pobreza. No creo que a nadie le interese que la cultura financiera de los peruanos siga siendo tan baja. Un mayor nivel de conocimientos de términos y conceptos de este campo favorece a todo el mundo, empezando por las entidades financieras (bancos, cajas de ahorro, financieras, cooperativas, etc.), ya que no hay peor cosa que un cliente descontento. No obstante, hay sectores que quieren que la cultura financiera de la gente se mantenga baja. Como mucho quieren que los ahorradores o quienes acuden a las entidades financieras tengan los conocimientos que ellos les dan. En cualquier caso, lo único que han aportado los bancos a la alfabetización ha sido las ingentes cantidades de dinero para pagar campañas de publicidad engañosas.

Pero ¿por qué es necesario empezar cuanto antes la alfabetización financiera? La capacidad de aprendizaje de los niños, los adolescentes y los jóvenes es mayor, y porque su exposición a creencias erróneas y hábitos poco adecuados, muy comunes en muchos adultos en este ámbito, son menores. Por otra parte, porque los jóvenes de hoy son los consumidores de productos y servicios financieros del mañana y, por tanto, el grupo poblacional donde la inversión en educación financiera normalmente tendrá un mayor período en el que rendir sus frutos.

Ahora bien, ¿qué temas debería abordar la alfabetización  financiera? Es evidente que deben ser temas prácticos que respondan a situaciones cotidianas en la vida real de la gente, impartidos por profesionales con formación específica en la materia.El consumo inteligente, el ahorro, la tasa de interés, la inflación, el presupuesto personal, el dinero en efectivo, las cuentas bancarias, las tarjetas o dinero plástico, la protección de datos personales y las relaciones bancarias, las compras por internet, el dinero electrónico, los créditos de consumo, etc., son algunas cuestiones  básicas que todos debiéramos conocer. 

El estado actual de la cultura financiera en el Perú es decepcionante,hay que abordar con urgencia desde la escuela, pero también desde la familia y el hogar. La alfabetización financiera beneficia a todos los ciudadanos en todas las etapas de sus vidas, independientemente del estrato social al que se pertenezca. A los escolares les hace comprender el valor del dinero y el ahorro, a los jóvenes les prepara para vivir en el futuro con autonomía, y a los adultos les ayuda a planificar la compra de una vivienda, la educación de los hijos y a prepararse para la jubilación. 

 

 

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