art economyLos informes de previsiones de los analistas económicos para el 2015 son divergentes. El ritmo en el crecimiento será muy distinto en función del país del que se trate.Según el  informe del Fondo Monetario Internacional, el crecimiento estimado de Estados Unidos para 2015 es del 3,1%, por encima de Europa y Japón: 1,3% y 0,8%, respectivamente.

En el tercer trimestre del 2014, el PBI estadounidense creció un 3,9% con respecto al año anterior, mientras que el de la eurozona (países cuya divisa es el euro) lo hizo al 0,8%. La brecha entre el crecimiento de EE UU y el resto del mundo no había sido tan grande en mucho tiempo. 

Estados Unidos e Inglaterra han normalizado sus economías tras la crisis y el pronóstico es que mantengan su ritmo de crecimiento. Chinase mantiene en un rango razonable, con crecimiento proyectado del 7,2% en  2015 menor al objetivo establecido para este año (7.4%).En la eurozona, en cambio, hay todavía síntomas de flaqueza, focalizados en las economías centrales del área (principalmente Alemania y Francia), mientras que Japón aún es una incógnita.

Entre tanto, el ritmo de expansión económica de América Latina en el 2015 será muy modesto. Los pronósticos para el crecimiento del PBI se ubican en el rango del 2.0% al 2.5%, ligeramente  superior al presente año. Factores externos, tales como unos menores precios de las materias primas explicados principalmente por la desaceleración económica en China, el inminente  fin del financiamiento barato vía dólar,  y unas perspectivas de entradas de capital más limitadas contribuyen a este proceso de desaceleración. Acabada la  época de la bonaza,  como se dijo en la reciente cumbre de Veracruz (México), América Latina  busca un nuevo modelo de crecimiento económico, cuya fórmula seria, reformas estructures de calado y un fuerte impulso de la calidad educativa.

El motor de la economía mundial volverá a ser EE UU, donde la previsión más extendida augura crecimientos del PIB superiores al 3%. El problema de las autoridades políticas es que no pueden hacer gran cosa para estimular el crecimiento: la política monetaria convencional está agotada y la mayoría de los gobiernos no pueden adoptar una política fiscal más flexible para impulsar el crecimiento debido a la nefasta situación financiera en la que se hallan.

En Europa, sin embargo, seguirán pesando los problemas estructurales en las mayores economías de la eurozona. La inversión en Alemania ha crecido en un promedio del 0,5% en los últimos tres años; en Francia aumentarán el déficit público y la pérdida de competitividad, lo que se refleja en un aumento del déficit por cuenta corriente; e Italia se resiste a practicar reformas y mantienen elevadas tasas de desempleo y deuda pública. España podría crecer en torno al 2% el próximo año, sin embargo, su deuda pública sigue aumentando, y el endeudamiento privado y externo permanece en niveles elevados, lo que hace que la recuperación sea vulnerable.

Hay tres factores clave (dinero inyectado por el Banco Central Europeo, la devaluación del euro y la caída del precio del petróleo) que podrían contribuir  a un mayor crecimiento  el 2015. Los expertos  destacan que la recuperación europea está en una fase del tipo BBB: “Bajo crecimiento, Bajo Empleo y Baja inflación”.

Si la divergencia se hará patente en las tasas de crecimiento de las principales economías en 2015, también tomarán diferente rumbo las políticas monetarias. Los bancos centrales (Reserva Federal Americana, BCE, Banco de Japón, Banco de Inglaterra, Banco Centra de China)  serán los mayores protagonistas de la economía mundial. Mientras que se espera que la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra suban por primera vez en más de ocho años la tasa de interés, en Europa y Japón  el precio del dinero se mantendrá  en torno al 0%.

Por otra parte, la divergencia de crecimiento y de políticas monetarias se dejará notar en el mercado de divisas. En la segunda mitad de 2014 el dólar se ha fortalecido frente al euro, el yen japonés y otras divisas, una tendencia que puede continuar el próximo año. Hay quienes sostienen que el dólar podría crecer “con fuerza” en 2015, sobre todo en comparación con el euro. Recordemos periodos de gran fortaleza del dólar como la presidencia de Bill Clinton en los años 90 o la de Ronald Reagan en los 80, el billete verde  está aún  por debajo de su valor. Analistas del mercado de divisas consideran que todavía le queda otro 20% de recorrido.

En suma, el fortalecimiento del dólar, la previsible subida de tasas en EE UU, la caída del precio de las materias primas, son tres factores que, sumado a una serie de riesgos geopolíticos (la tensión entre Rusia y Ucrania, el avance del Estado Islámico en Oriente próximo y el calendario electoral del 2015)constituyen una amenaza latente para la economía mundial***.

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