art eticaEn las dos últimas décadas del siglo XX, han emergido nuevas investigaciones contraria a la idea primigenia de que la inteligencia solo podía definirse y medirse por el coeficiente intelectual. Surgen nuevos aportes como la teoría de las inteligencias múltiples de H. Gardner (1983).

En el ser humano no existe una inteligencia única, sino una diversidad de inteligencias, las cuales marcan las potencialidades y diferencias de cada individuo, y se define la inteligencia como una capacidad mental de resolver problemas y/o elaborar productos en bien de los demás, cuando antes era considerada algo con lo cual se nacía o no (algo innato), ni la educación podía cambiar ese hecho. Al considerar la inteligencia una capacidad, se convierte en una destreza que se puede desarrollar, de muchas formas.

La teoría de las inteligencias múltiples reconoce distintos tipos de inteligencias: solidaria, social, espiritual, emocional, naturalista, intra e interpersonal, y hay otra de la que apenas se habla: la Inteligencia Ética. Esta inteligencia, es un mecanismo mental que construye los preconceptos estructurales, las reglas de juego con que un individuo aborda su realidad, esta tiene por objetivo hacer funcional la interacción entre el medio y el individuo, igualmente conservar su identidad, la cual comprende los aspectos individuales, grupales y sociales. Radica en la necesidad preservar valores, creencias, principios éticos. Es considera como “la madre de todas las inteligencias”.           

Para reforzar la idea de las inteligencias múltiples, viene bien el siguiente ejemplo, la brillantez académica no lo es todo. A la hora de desenvolverse en la vida no basta con tener un gran currículo académico. Hay gente de gran capacidad intelectual pero incapaz de, por ejemplo, elegir bien a sus amigos, por el contrario, hay estudiantes menos brillantes en la universidad que triunfa en el mundo de los negocios o en su vida privada. Triunfar en los negocios, o en los deportes, requiere ser inteligente, pero en cada campo se utiliza un tipo de inteligencia distinto. Ni mejor ni peor, pero sí distinto. Dicho de otro modo: Einstein no es más ni menos inteligente que Messi o Ronaldo, simplemente sus inteligencias pertenecen a campos diferentes.
Sin pretender ser exhaustivo destacaré cuatro funciones básicas que cumple la inteligencia ética en el comportamiento del individuo: 1) Es la base subjetiva de la generación de valor agregado del individuo al medio donde actúa. 2) Es la que determina la capacidad de liderazgo de un individuo en su medio. 3) Determina el manejo del tiempo. A medida que un individuo madura, su inteligencia ética se desarrolla y el manejo del tiempo mejora. Y 4) Determina la capacidad estratégica de un individuo para alcanzar objetivos. Un vasto desarrollo sobre este tema, puede verse en Peter Belohlavek (2007).     

La inteligencia ética enel ámbito los negocios define las posibilidades de agregar valor, la influencia sobre el entorno, la gestión del tiempo, el planeamiento estratégico y la capacidad de focalizar acciones para maximizar ganancias. Los emprendedores individuales necesitan ser expertos en el manejo de sus negocios en condiciones de supervivencia. Las organizaciones emprendedoras necesitan crear valor para sobrevivir. De ahí que cada vez más esté en alza lo que en el mundo anglosajón se llama MBV (Managing byValues) o gestión por valores.
El hombre toma decisiones continuamente, no obstante, la necesidad de tomar decisiones en todos los ámbitos de la vida, desde situaciones más sencillas a las más difíciles, exigen unos parámetros, guías que justifiquen por qué se toman unas y no otras decisiones. Por lo dicho, es importante destacar que en el mundo actual se reclaman comportamientos éticos en los individuos relacionados con el medio donde actúa, especialmente durante la toma de decisiones, buscando impulsar una decisión ética permanente sobre los desafíos existentes en la sociedad.  
El escritor y filósofo español Fernando Savater en su ensayo Ética para Amador, publicado por primera vez en abril de 1991 y dirigido en especial a los jóvenes, dice que la ética intenta el buen vivir de la sociedad, a los fines de llevar una vida buena. Por ello, la ética debe estar presente en todas las esferas de la vida. Por ejemplo, considerar como factor clave en la gestión del capital humano de una organización, genera confianza, para una gestión basada en valores, que permitan forjar una ventaja competitiva sostenible.

Bertrand A. Russell (1872-1970) Premio Nobel de Literatura, a raíz de su discurso en 1949, ¿Soy ateo o agnóstico?, le hicieron la siguiente pregunta: “¿Qué le parece más importante, la ética o la religión?”. Su respuesta fue: “he recorrido muchos países pertenecientes a diversas culturas; en ninguno de ellos me preguntaron por mi religión, pero en ninguno de esos lugares me permitieron robar, matar, mentir o cometer actos deshonestos”. Por tanto, la tesis de Russell es simple: “sin religión se puede vivir; sin ética, no”. Por supuesto, no es difícil estar de acuerdo con él. Pero probablemente él era consciente de que los principios éticos que señala nos llegan, también, como legado de espíritus religiosos como Buda, Confucio, Moisés, Jesús o Mahoma y de nuestros grandes antepasados los Incas (Ama Swa, Ama Llulla, Ama Kella, Ama Auka).

Finalmente, la inteligencia ética es una reflexión y un compromiso interno de cada individuo sobre el qué y el cómo hacer. El animal tiene una inteligencia instintiva, una rutina biológica determina su conducta. El hombre es miope comparado con el águila, pero puede sondear en lo invisible. No sólo descubre las cosas como son, sino cómo podrían ser.

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