artPBINadie puede asegurar que vive mejor quien gana más o quien posee más riqueza. Pero la sabiduría popular insiste en que “el poderoso caballero es don dinero”, “las penas con pan son menos”, “perro flaco todo se le vuelven pulgas” y “hasta el mono baila por dinero”.

Así que, reconociendo todas sus limitaciones, empecemos por considerar que renta y riqueza como indicadores del nivel de vida de las personas. Naturalmente, esta opción simplificadora hace más fácil comparar el nivel económico individual y familiar.

Si no existiese fraude fiscal, nuestras declaraciones de renta y patrimonio serian la medida de nivel económico alcanzado en cada año. El Producto Bruto Interno (PBI) es la medida más frecuente del desarrollo económico general de un país y es aceptado por todos como un indicador del éxito de las medidas económicas adoptadas. Sin embargo, existe poca lógica que justifique esa creencia generalizada como medidor del bienestar de la gente. Joseph Stiglitz, (premio Nobel de Economía 2001) advierte que “el PBI no mide adecuadamente los cambios que afectan el bienestar, ni permite comparar correctamente el nivel de vida en los diferentes países".Desde hace décadas los economistas han intentado ir más allá del PBI para medir no ya la riqueza, sino el bienestar social al interior de los Estados. El hecho es que todas las cifras económicas han de tomarse como una aproximación, y el PBI de un país es un claro ejemplo de ello.

Aparte de posibles errores en la información, criterios siempre discutibles de valoración y la propia exclusión de algunas actividades no remuneradas, está la ignorancia sobre lo que se denomina “economía informal” (subterránea, sumergida, etc.), que va desde el tráfico de drogas hasta las empresas ilegales. Los costos de los daños ambientales, la industria del sexo, etc. tampoco son medidos por el PBI.Podemos estar hablando de miles de millones de fraude fiscal, de miles de puestos de trabajo informales.

En el Perú durante el 2013, el narcotráfico, la minería ilegal y la informalidad en el mercado laboral crecieron más que la economía formal. Como bien señala Stiglitz, se trata de poner el acento en el bienestar de la población, más que en la producción, al contrario de lo que ha hecho la ciencia económica desde la crisis del 1929. Hay la necesidad de colocar al individuo en el centro de todo, a la calidad de vida y aldesarrollo sostenible. Los instrumentos de medida del crecimiento económico como el PBI, sólo compensan a los gobiernos que tratan de maximizar la producción material y no el bienestar de sus ciudadanos. Esto obliga a repensar las cosas. Finalmente, con todas sus imperfecciones, el PBI sigue siendo el indicador económico estrella, y un primer punto de partida para valorar la evolución del nivel de vida de un país y su comparación internacional, ya que siguen unas normas de valoración homogéneas a lo largo del tiempo para todo tipo de países.

Libros

book 2 narvaez

book 1

 

logoiiee

Número de Visitas
269122