La economía peruana crecerá en torno al 4,7% en el periodo 2019 - 2022, de acuerdo a las proyecciones hechas por entidades de cierta solvencia y seriedad. Veamos:

LatinFocus Consensus Forecast

Los 29 analistas que participaron en el último reporte de Consensus Forecast LatinFocus, elaborado en julio último por FocusEconomics, prevén que el Producto Bruto Interno (PBI) del país se expandirá 3,6% en 2018, manteniendo su pronóstico de junio pasado, y predicen un crecimiento de 3,7% para el 2019, con una tasa de inflación de 2,5% debido principalmente a los mayores precios del petróleo. Por otro lado, pronostican que el tipo de cambio cerraría el 2018 en 3,25 por dólar y el 2019 terminaría en 3,26, sostenido por la exportación de metales y por los saludables flujos de la inversión extranjera directa (IED) al país.

 

Fondo Monetario Internacional (FMI)

El organismo internacional publicó en julio su revisión de “Perspectivas Sobre la Economía Peruana”, en la que destaca que el Perú continúa siendo uno de los países líderes de América Latina en crecimiento y reducción de pobreza en las últimas dos décadas. En este escenario, el 2018 cerraría con un crecimiento del PBI de 3,7%. Para el 2019, el FMI proyecta un crecimiento ligeramente mayor de 4,1%, siendo el motor de dicha expansión la recuperación de la demanda interna.

El Fondo en su reciente evaluación de la estabilidad del sistema financiero peruano concluye que la mayor fortaleza del sistema es el adecuado nivel de capital que mantienen las entidades financieras, así como el alto grado de rentabilidad que han alcanzado en los últimos años. No obstante, advierte el FMI que el sector financiero peruano está altamente concentrado y dominado por conglomerados financieros.

Por su parte, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) dio a conocer el 23 de agosto su “Informe Económico 2018”, en donde hace un profundo análisis de la evolución de la inversión en la región y su proyección para el 2019. El estudio agrega que el crecimiento regional en 2018 se da en un escenario global complejo, caracterizado por conflictos comerciales entre Estados Unidos, China y otras naciones, riesgos geopolíticos crecientes, una caída en los flujos de capitales hacia los mercados emergentes en los últimos meses y un alza en los niveles de riesgo soberanos, depreciaciones de las monedas locales frente al dólar y una expansión económica mundial que tiende a declinar.

Ministerio de Economía y Finanzas (MEF)

El “Marco Macroeconómico Multianual (MMM) 2019 - 2022”, elaborado por el MEF, contiene las proyecciones macroeconómicas multianuales oficiales, aprobadas en sesión de Consejo de Ministros y publicado el 24 de agosto en el diario oficial peruano. Con estas proyecciones se elaborará el Presupuesto del Sector Público para el Año Fiscal 2019.

Según el MEF la economía peruana se encuentra al inicio de una fase de aceleración, resultado de la implementación de una política macroeconómica contracíclica y de un entorno externo favorable. Bajo este escenario de aceleración, en el “Informe de Actualización de Proyecciones Macroeconómicas 2018 - 2021 (IAPM)” el pronóstico de crecimiento del PBI para 2018 se revisa al alza de 3,6% a 4,0% en el “MMM 2019 – 2022”. Para el año 2019, la previsión de crecimiento es 4,2%. El promedio de expansión del período 2019 - 2022, estimado es de 4,7%. La tasa de inflación sería de 2,5% y el tipo de cambio (soles por US$ dólar) estaría en 3,35 igual al proyectado por el BCR. En este contexto de optimismo del MEF, el déficit fiscal no deberá superar el 3,5% del PBI en 2018, en el 2019 el 2,7%, en el 2020 se reduciría a 1,9% para llegar a 1,0% del PBI en el 2021 y por último, en el 2022 la presión tributaria alcanzaría el 15,5% de nuestro Producto Bruto Interno.

Para alcanzar el crecimiento económico proyectado el MEF prevé un fuerte aumento de la inversión privada de 0,2% en 2017 a 5,2% en 2018 y 7,5% en 2019. Esto se debería principalmente a la mayor inversión minera prevista, donde destacan los nuevos proyectos como Quellaveco (US$ 5,300 millones), Mina Justa (US$ 1,348 millones) y ampliación de Toromocho (US$ 1,300 millones), Pampa del Pongo, Macusani (litio). Sin embargo, esto será parcialmente contrarrestado por la caída de la producción de oro en los yacimientos de Barrick y Yanacocha. También destacan los proyectos de infraestructura básica (Línea 2 del Metro de Lima, ampliación del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, Majes Siguas II, los juegos panamericanos, la reconstrucción del norte, entre otros) que ayudarían alcanzar los objetivos fijados.

En 2019 - 2022, el mundo crecería a una tasa promedio anual de 3,7%. Sin embargo, este escenario estará caracterizado por (i) un crecimiento diferenciado entre economías avanzadas y emergentes y (ii) la presencia de riesgos (como un mayor proteccionismo a nivel global y una salida de capitales en economías emergentes). En este panorama, el crecimiento del PBI de nuestros socios comerciales estaría en promedio alrededor de 3,4% en 2019 - 2022. Por su parte China de su actual nivel de crecimiento de 6,6% caería a 6,0% en el 2022; Estados Unidos crecería este año a 2,8% y en el 2022 llegaría apenas a 1,5%. Según estimaciones del FMI, en conjunto en 2019 las economías desarrolladas se desacelerarían alrededor de dos décimas.

Los pronósticos optimistas del MEF basados fundamentalmente en los informes del FMI, BCR y otras entidades para los próximos 4 años, son difíciles que se cumplan debido a un conjunto de factores endógenos y exógenos que no se ha tomado en cuenta con el rigor ni la amplitud que requiere.

Factores internos del país

Para sostener la senda de crecimiento previsto por los técnicos del MEF, es crucial una mayor inversión pública y privada. Sin embargo, en un ambiente de inestabilidad política creciente, así como en un contexto de retroceso en nuestros niveles de competitividad global (véase “Reporte del Foro Económico Mundial 2017 – 2018”), con una presión tributaria de apenas 13,3% del PBI en 2017 (Chile 20,4%, Francia, 45,3%), sin mencionar además las elecciones generales de 2021 y la alta tasa de informalidad laboral (INEI 2017: 73% de la PEA ocupada), no están dadas las condiciones para que ello ocurra.

La corrupción es el factor más problemático que enfrenta el país para hacer negocios (OCDE: Perú ocupa el puesto 116). En el 2016, el Banco Mundial (BM) informó que el costo de la corrupción en el Perú equivalía al 2% de su PBI. Si usamos otra metodología de cálculo, dicha corrupción puede estar en torno al 4% del PBI (el PBI peruano en 2018 equivale a US$ 220 mil millones aproximadamente). Según Defensoría del Pueblo la corrupción alcanza el 10% del presupuesto público anual (el presupuesto proyectado para el 2019 es de 168,100 millones de soles).

La corrupción es especialmente nociva para el crecimiento económico porque desalienta la inversión, al dañar la predictibilidad del sistema jurídico, y, de esta forma, hace más riesgosos y menos productivos los emprendimientos empresariales. También, reduce la creación de empleo porque genera incertidumbre jurídica, inestabilidad política e inseguridad pública, etc.

Política monetaria restrictiva de los Estados Unidos

Con los últimos aumentos de la tasa de interés referencial de marzo y junio, dicha tasa quedó situada en un rango de entre el 1,75% y el 2%. Según las estimaciones de la Reserva Federal Americana (RFA), en la segunda mitad del 2018 habrían dos incrementos más y, en 2019, otros tres, con lo cual hacia afines de próximo año la tasa se ubicaría en 3,1%. De manera que la RFA seguirá con una política monetaria restrictiva ante la fortaleza del mercado laboral americano y el sólido crecimiento de su economía. Los efectos inmediatos de esta medida serían el incremento del costo de los créditos, lo que dificulta la capacidad del sector empresarial para financiar sus inversiones y el alza del tipo de cambio, haciendo más caras las transacciones con el dólar. Todo esto afectará los flujos financieros hacia los mercados emergentes y el precio de los activos financieros (acciones, bonos, etc.) en los mercados de capitales.

Tensiones comerciales de Estados Unidos y el resto del mundo

Estas han aumentado marcadamente durante el primer semestre de 2018. Las medidas proteccionistas implementadas por los Estados Unidos frente a China han generado una escalada de represalias que, dependiendo de su dimensión, afectaría no solo a los flujos comerciales, sino también a la dinámica productiva mundial a través de las cadenas globales de valor, los flujos financieros y de capital, y los flujos tecnológicos en el mundo entero.

Esta escalada proteccionista se da en un contexto en el que se proyecta que en 2018 el comercio mundial crezca alrededor de un 3,1%, cifra menor a la observada en 2017 (4,6%). Si bien las estimaciones actuales predicen que el mayor proteccionismo tendrá un bajo impacto negativo sobre el crecimiento, aún es difícil anticipar sus efectos reales a mediano plazo. La caída del precio del cobre es un ejemplo de ello (en enero de 2018 el precio de la libra de cobre se situaba en US$ 3,21 y en agosto US$ 2,73). El oro tiene la misma tendencia negativa (según Bloomberg, en marzo 2018 la onza valía US$ 1,333 y el 31 de agosto US$ 1,210).

Está todavía por verse cómo evolucionan los nuevos anuncios y negociaciones entre los países y cómo se va configurando el nuevo escenario del comercio mundial. Sin perjuicio de esto, cabe resaltar que, además del impacto sobre los flujos del comercio, el aumento del proteccionismo también podría tener un fuerte efecto sobre la actividad mundial a través del canal financiero. Una muestra de ello es el aumento de la incertidumbre y la volatilidad financiera que ya se ha observado en el primer semestre de este año y que en parte ha sido motivado por las tensiones comerciales. Según el Banco Mundial, las amenazas proteccionistas se ciernen como una nube negra sobre el crecimiento a futuro. Si estas amenazas llevan a una guerra comercial, las consecuencias serían devastadoras, advierte en su último reporte de panorama mundial.

 

Tensiones geopolíticas crecientes y cambio climático

Las tensiones geopolíticas principalmente de las tres potencias: Estados Unidos, Rusia y China, son crecientes. Por un lado, están las nuevas sanciones que se quieren imponer a Irán y Rusia por parte de los Estados Unidos, que elevaran aún más las proyecciones del precio del petróleo para 2018 por sobre lo que se esperaba a fines del año pasado. Por otro lado, está la lucha por el dominio de los mercados, la fragmentación y una carrera por las nuevas tecnologías, etc.

Por último, según el “Informe Global de Riesgos del Foro Económico Mundial 2018”, el clima extremo, la pérdida de biodiversidad y los desastres naturales son percibidos como los mayores peligros de los próximos años, por delante de factores como el terrorismo o la desigualdad socio económica en el mundo.

En síntesis, se prevé que el 2018 sería un buen año económicamente hablando. Sin embargo, se han incrementado diversos riesgos sobre la dinámica del crecimiento futuro de la economía mundial por las razones antes señaladas, lo que hace prever menores tasas de crecimiento de nuestra economía en los próximos cuatro años. Guerra avisada no mata gente pero si deja heridos, dice el refrán popular. También puede verse en:www.alejandronarvaez.com

 

*Sobre el autor: El Dr. Alejandro Narváez es profesor principal de economía financiera en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

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