Proyecciones del MEF

El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), en el Informe de Actualización de Proyecciones Macroeconómicas de abril de 2017, proyecta un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de 4,5% para el 2018. Más recientemente, el 23 de agosto de este año, el propio MEF en el Marco Macroeconómico Multianual (MMM) 2018-2021, hace una corrección a la baja y pronostica un crecimiento del PBI de 4% para el 2018 (2017: 2,8%). Esta proyección ha sido la base del presupuesto de 2018 aprobado por el congreso.

Los fundamentos de tal crecimiento según el ministerio son: el incremento de 15% en la inversión pública y la reactivación de la inversión privada, que pasaría de 0,5% en el 2017 a 5% en el 2018. Este entusiasmo de los inversionistas privados, principalmente del sector minero, se debe al aumento de precios de los metales que se viene dando actualmente, tendencia que puede mantenerse durante los próximos periodos merced a la recuperación de la economía mundial.

 

Los proyectos de envergadura a ejecutarse el nuevo año son: la reconstrucción del norte, la construcción de las obras necesarias para los Juegos Panamericanos de Lima 2019, y la ejecución de grandes proyectos de infraestructura como la línea 2 del metro de Lima, la segunda etapa de Majes Siguas, la tercera etapa de Chavimochic, entre otros.

En cuanto al déficit de las cuentas públicas, es decir, al déficit público, el MEF apunta a que el agujero fiscal cerrará 2017 en el 3% del PBI, medio punto por debajo del objetivo previsto para el 2018, de 3,5%. Oficialmente, no hace ninguna referencia a metas de empleo o subempleo para el próximo ejercicio.

Proyecciones del BCRP

En el último Reporte de Inflación del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) de setiembre de 2017, se observa un crecimiento del PBI de 4.2%, ligeramente superior a las estimaciones del MEF. Las proyecciones del banco colocan el déficit fiscal en 3,5% del PBI para 2018 (igual que el MEF) y la inflación esperada se expandiría hasta 2,8% el año venidero. Los supuestos sobre los que se basan estas proyecciones son similares a los del MEF, con algunos matices en cuanto a la percepción que tiene sobre la evolución de la economía mundial de los próximos años. Tampoco hace referencia alguna a la evolución del empleo en el país.

Proyecciones del BBVA Research

El prestigioso servicio de análisis de BBVA, en su último informe BBVA Research - Perú, publicado en julio de 2017, revela que la economía peruana cerrará este año con un exiguo 2,2% de crecimiento del PBI, siendo el peor resultado desde la crisis financiera del 2008, y muy por debajo del crecimiento mundial que estimó de 3,3% para 2017. El estudio señala que en el 2018 habría un cambio de tendencia en la economía peruana y el PBI se expandiría hasta en un 3,9%, condicionado a factores como el inicio de los trabajos de reconstrucción del norte, la ejecución de los proyectos de infraestructura más grandes (línea 2 del metro de Lima, los Juegos Panamericanos de 2019, ampliación del aeropuerto Jorge Chávez), una política fiscal expansiva (déficit fiscal en torno al 3,5%) y un mayor dinamismo de las actividades primarias (minería, pesca y agricultura, principalmente). En cuanto al índice de precios al consumidor (inflación), el banco proyecta una tasa de 2,2% para el año que se avecina.

En lo que respecta al mercado laboral, el informe reporta que el 37% de la Población Económicamente Activa (PEA) en Lima Metropolitana son personas subempleadas, es decir, que trabajan igual o más horas que una jornada normal y que perciben ingresos menores al ingreso mínimo referencial (actualmente en S/850). En el 2018 podrían mejorar las cifras de subempleo si se cumplen las estimaciones de crecimiento. Entre tanto, el tipo de cambio proyectado para el próximo año alcanzaría a 3,46 soles por dólar y la tasa de interés referencial fijada por el BCRP estaría en torno a 3,25%.

Proyección del FMI

El Fondo Monetario Internacional (FMI), en su último informe Panorama Económico Mundial (octubre 2017), mejoró sus perspectivas de crecimiento de largo plazo para la economía peruana. En ese sentido, prevé que la actividad económica crecería 3,8% entre el 2018 y el 2022, lo que implica una cifra más alentadora de la que estimaba hace seis meses de 3,5%. Como se observa el FMI es menos optimista respecto a las proyecciones oficiales. En relación al índice de general de precios (inflación) se espera que termine en 2,3% el 2018. En cuanto al mercado laboral, el FMI prevé que se mantendrá relativamente sólido y el desempleo se ubicará en torno al 6,7% de la fuerza laboral durante el próximo ejercicio.

El Fondo recomienda tomar acciones decisivas para reforzar el Estado de derecho, atacando la corrupción, dado que esto mejoraría el clima de negocios y daría impulso a la inversión privada. Precisamente son estos temas los que restan la competitividad del Perú, que este año retrocedió cinco posiciones en el ránking mundial de competitividad del Foro Económico Mundial.

A modo de resumen

A la vista de las cifras proyectadas, las perspectivas para la economía peruana en 2018 son positivas. Las proyecciones de consenso apuntan a que la senda de recuperación iniciada en el último trimestre de 2017 tendría continuidad y el empleo crecería a buen ritmo, al mismo tiempo que se seguirán corrigiendo los principales desequilibrios macroeconómicos. Se avizora, así, un nuevo ciclo económico de recuperación y auge, en el que la inversión pública tendrá un papel protagónico, así como el sector privado principalmente gracias a los grandes proyectos mineros como Quellaveco, Toromocho, Cerro Verde, Las Bambas, Antamina, etc. Otro factor importante que puede ayudar a la expansión de la economía peruana en el nuevo año es la sincronización del crecimiento en las distintas economías a nivel global y el fortalecimiento de la demanda mundial que es positivo para nuestro sector exportador.

Lamentablemente, ninguno de los estudios anteriores hace pronósticos en torno a la evolución del mercado laboral para el 2018. Durante el 2017, éste ha sido el sector más golpeado. La creación de empleo se ha ralentizado y es cada vez más precaria. Más de 11,5 millones de trabajadores no tienen derechos laborales ni protección social (cifras de la Sociedad Nacional de Industria). En Lima Metropolitana, la tasa de subempleo alcanza el 37% de la población económicamente activa (PEA) ocupada (julio 2016: 35%). Según la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el primer trimestre de este año se habrían perdido 200 000 puestos de trabajo. El ingreso salarial promedio en términos reales ha descendido, y el compromiso que firmó el Presidente actual de subir el salario mínimo vital no se ha cumplido.

Por último, en el entorno interno, sin embargo, también existen algunos riesgos que podrían enturbiar las buenas perspectivas de nuestra economía, entre los que se destacan los riesgos de carácter político (año electoral, la amenaza de vacancia presidencial, un congreso envalentonado, un gobierno débil y sin rumbo claro), la corrupción convertida en una pandemia que genera desconfianza en los inversionistas, tanto en el ámbito público como privado. Asimismo, la inseguridad ciudadana que podría convertirse en una amenaza nacional y los 167 conflictos sociales no resueltos en todo el país (Informe de octubre 2017). En mi opinión, si el gobierno no administra adecuadamente estos riesgos, y no actúa con inteligencia y firmeza, el 2018 puede ser aún peor que el presente (este artículo también puede verse en: www.alejandronarvaez.com).

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